sábado, 7 de junio de 2008

EL POLO SURGE COMO FRUTO DE UN PROCESO HISTORICO.

Polo de articulación, polo de atracción:

El Partido que necesitamos en un contexto de crisis – Luis I. Sandoval M.

El partido Polo Democrático es una manifestación de la nueva política.

El Polo es portador de un proyecto político de transformación democrática de la sociedad y del Estado colombiano por vías de acción civil.

El Polo es alternativo en cuanto busca ser opción de poder diferente tanto frente a la opción tradicional como frente a la opción insurgente.

La capacidad para jugar como alternativa de poder radica en la efectividad de su convocatoria a todos los sectores decididos a hacer la política sin corrupción y sin violencia, a todos los que quieren enfrentar la crisis orgánica del país con más democracia, a todos los que tratan de sustituir violencia por democracia, desarrollo y equidad, a todos los que buscan relaciones en el mundo global con dignidad y ganancia para la nación.

El Polo surge como fruto de un proceso histórico. El pueblo colombiano durante todo el siglo veinte y lo que va del nuevo siglo ha luchado por formar parte de una institucionalidad y un orden social que siempre le ha sido ajeno, que escasamente le da unas migajas, pero que en forma estructural y permanente lo excluye, reprime sus aspiraciones y sus luchas y extermina a sus líderes sociales y políticos. Esa es la historia desde el asesinato de Rabel Uribe Uribe en 1914, hasta el de cuatro candidatos presidenciales en los 90 (Luis Carlos Galán, Jaime Pardo Leal, Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo…), pasando por el de Jorge Eliécer Gaitán en 1948. Esos asesinatos, y otros muchos selectivos y masivos, se han propuesto y han logrado impedir en varias ocasiones que una ola popular de dignidad y democracia acceda al poder o, al menos, lo comparta.

Las élites centralistas y federalistas, teocráticas y seculares, conservadoras y liberales, han sido incapaces de construir un proyecto político a la medida de la nación y de su pueblo. Los movimientos insurgentes, originados sin duda en el reclamo social, democrático y de dignidad nacional, sin embargo tampoco lograron en más de 40 años de accionar militar, por diversos factores internos y externos, hacer viable su proyecto de cambio por la vía armada. Uno y otro proyecto están hoy irremediablemente agotados. Es obligado buscar y encontrar nuevos caminos.
En la última fase, en el contexto de la globalización neoliberal y de la guerra antiterrorista global pero también de movimientos sociales locales, nacionales, regionales y mundiales de resistencia animados por la idea de que otro mundo es posible, el paisaje político colombiano ha cambiado aceleradamente para colocar
en el escenario a dos grandes actores: el polo autoritario basado en la coalición de todas las derechas y el polo democrático basado en la unidad creciente de las izquierdas civilistas y sectores independientes.
El escándalo de la parapolítica ha mostrado que el actual poder de las derechas es un poder espurio y usurpador, es decir, ilegítimo porque tiene origen en la alianza nefasta de dinero y política, corrupción y política, mafias y política. Los votos que le dan sustento no se explicarían sin el concurso avasallante del paramilitarismo que con el halago, el fraude y la coerción vició las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2002 y 2006. No es una hipótesis temeraria, es el resultado de la reconstrucción sociológica e histórica de la verdad que está en vías de convertirse en verdad legal y penal. Las consecuencias políticas no se pueden hacer esperar: al origen espurio del poder, o al abuso de poder, no le corresponde otra sanción, en el campo político, que la pérdida del poder.
No obstante la evidencia contundente de los hechos, el Presidente Álvaro Uribe utiliza cada vez más espesas cortinas de humo y el recurso al choque de trenes para ocultarlos; se niega, él y sus partidos de apoyo parlamentario, sumergidos en la narcopolítica, a realizar una reforma política de fondo y persiste en montar su segunda reelección, vía referendo, supuestamente para llevar hasta el fin la llamada política de seguridad democrática. Aquí surgirá sin duda una enorme contradicción en el campo uribista porque no todos los partidarios de la seguridad democrática piensan que tal política debe continuar encabezada por el propio Uribe. Líderes importantes en ese campo consideran que no pueden seguir esperando por más tiempo en la fila india. La política está estancada y ello resulta ya intolerable. El dilema que afrontan es: uribismo con Uribe o uribismo sin Uribe.
Más aún, desde otro ángulo de visión, a pesar de la favorabilidad aparente de las encuestas, y de los golpes que el ejército asesta a los alzados en armas y de las extradiciones sin antecedentes de narcotraficantes y jefes paramilitares a los Estados Unidos, muchos analistas están llamando la atención sobre el enorme e irreparable deterioro de las formas de mediación política, partidos e instituciones, que está causando el Presidente Uribe, y sobre el aplazamiento indefinido de una real política social en aras de mantener en niveles insostenibles el gasto militar.
El modelo es de creciente control estatal de la sociedad, vinculación de todos a la obsesión de la guerra, participación manipulada a través de consejos comunales populistas, habilidosa estrategia de comunicación para impedir la conciencia crítica. Todo ello forma parte del régimen político bonapartista imperante.
Reforma y reelección están estrechamente unidas. Dos posiciones básicas están delineándose al respecto: quienes quieren una caricatura de reforma con reelección presidencial y quienes quieren una reforma de fondo sin reelección presidencial. En una y otra posición se avanza en concretar el contenido, los actores y las vías de la reforma. Aquí es donde cabe la iniciativa política del Polo, único partido no tocado por la crisis de la parapolítica, ventaja moral que no será
anulada con la sindicación proterva de nexos de algunos de sus integrantes con los movimientos insurgentes.
El gobierno pretende safarse de las sanciones inmediatas a la parapolítica que aún contenía su tímida reforma, amenaza con hundirla y saca la carta del plan B (reforma del código electoral y Comisión de Ajuste Institucional). La oposición, en parte apoya silla vacía y pérdida de personería, en parte toma el camino de la propuesta de reforma sustantiva por la vía constituyente planteada por el PDA.

El pulso político entre gobierno y movimiento alternativo pasa por el tema de la reforma política y asuntos conexos (dinero, tierra, drogas, armas…), pero donde se instala y define en realidad ese pulso es en el terreno de la reelección. Es preciso tomar en cuenta que de ordinario las crisis no se superan simplemente arreglando lo que se desarregló, esa es la apariencia, sino que quienes están en el poder aprovechan las crisis para aferrarse a él y quienes no están en el poder las emplean para acortar el camino hacia él. Hay situación de crisis, mas no conciencia de crisis.
El Polo democrático nace a la vida política en los albores de este siglo con el fin expreso de ofrecer soluciones de fondo a los problemas del país no para perpetuarlos o agudizarlos, ni para darles la espalda. La corta vida del Frente Amplio (1998), lleva a la CUT a proponer el Frente Social y Político (1999) y a partir de éste surge el Polo Democrático Independiente (2002), el cual, en asocio con la Alternativa Democrática da lugar al Polo Democrático Alternativo (2005). El PDA articula no solo a las diversas izquierdas sino a sectores democráticos independientes y expresiones del centro político. El Polo es, debe ser, plural en su composición y abierto a alianzas programáticas con otros sectores para construir nuevas mayorías en función de la paz y la democracia. Todos comparten el proyecto político de transformación democrática contenido en el Ideario de Unidad formulado en una cuidadosa gestación de 9 meses durante el año 2005.
El Polo es hoy expresión política de la infinidad de causas democráticas y sociales que han poblado la vida del país en las últimas décadas, el Polo es expresión de la franja amarilla o país nacional (William Ospina), el Polo es el principio de articulación del civilismo democrático que brota a diario por todos los rincones del país, el Polo es expresión de un nuevo sujeto político de transformación democrática que se abre camino en la vida colombiana, el Polo tiene la responsabilidad de liderar la salida de la crisis coyuntural e indicar el camino hacia la superación de la crisis estructural colombiana. ¿Si no es el Polo, quién?
No existe, ni es posible construir, en la realidad de la actual situación política, otro referente de articulación del movimiento alternativo fuera del Polo Democrático. En el Polo tienen cabida todos los liderazgos y todas las fuerzas que trabajan por la democracia y la paz. El Polo Democrático que por segunda vez gana la Alcaldía Mayor de Bogotá, otras gobernaciones y alcaldías en las regiones, así como gran número de diputados departamentales y de concejales municipales, configura un real fenómeno de cohabitación del proyecto de la izquierda democrática con el
proyecto de las derechas coaligadas instalado en la Casa de Nariño. El Polo, partido de la calle, es el partido de la unidad, el pensamiento crítico y la movilización.
Para consolidarse en el centro y desarrollarse en las regiones, develar el sentido de lo que está ocurriendo, hacer de la crisis una oportunidad liderando la crítica, la protesta y la propuesta, ofrecer democracia al país mientras la vive a su interior, madurar el proyecto de transformación democrática, constituirse en sujeto político con capacidad de mediación estructural entre el establecimiento y la rebelión, liberar la fuerza social del poder constituyente, abrir el país a la integración continental y mundial, recrear la política y ponerla al servicio de la sociedad y de la nación, a fin de lograr tales objetivos es preciso que el PDA se proponga ser de verdad polo de articulación hacia adentro y polo de atracción hacia fuera.
Nadie que se diga de izquierda, izquierda democrática o centro izquierda, liberal o conservador progresista, puede sustraerse a considerar la posibilidad de construir a través del Polo una verdadera opción de nuevo poder que genere esperanza y suscite confianza a fin de desplazar los agotados poderes aún en escena. Una organicidad básica, no agobiante, es imprescindible hoy para avanzar; las legítimas aspiraciones personales deben canalizarse a través de las reglas de juego de un partido amplio, plural y abierto a la sociedad colombiana. Todos en el arca jugando con reglas claras y proyección audaz. Todo hay que intentarlo para que así sea.
El PDA realizará el 24 de octubre de este año las elecciones de delegados y delegadas para su II Congreso en febrero de 2009 (las coordinaciones regionales y locales se designarán posteriormente). Estos pasos hay que darlos asumiendo con imaginación y responsabilidad las circunstancias políticas nacionales, continentales y globales. Si el primer congreso del PDA (2006) fue básicamente un congreso organizativo, su segundo congreso necesita ser ante todo un congreso programático y estratégico que coloque al partido en condiciones de victoria en el 2010.
PROYECTO POLÍTICO: “Propuesta de acción ciudadana, acción política y acción estatal que un partido político, basado en principios, formula para que una sociedad, en condiciones históricas determinadas, alcance objetivos deseables de libertad, dignidad, desarrollo, calidad de vida, equidad y paz… El Proyecto Político del PDA para esta etapa está contenido en el Ideario de Unidad”. Luis I. Sandoval M., El Pensamiento Político en la Política, 03.08.

IDEARIO DE UNIDAD: “Conscientes de la profunda crisis nacional y convencidos de que la vía para la transformación de las estructuras económicas, sociales y políticas de Colombia solo la encontraremos con la ampliación y profundización de
la democracia, hoy cada vez más restringida, y con el ejercicio pleno de la soberanía nacional… nos comprometemos a avanzar en el proceso de unidad de nuestras fuerzas sobre la base de este Ideario de Unidad que presentamos a los colombianos y colombianas”.
Primer párrafo del Ideario, edición oficial, Dctos. # 2.
LA CRISIS ES UNA OPORTUNIDAD. Un partido se construye haciendo lecturas de la realidad y tomando iniciativas de acción que se correspondan con su proyecto político y su capacidad creciente. Sin duda la crisis de legitimidad que afecta no solo al Congreso sino también a la Presidencia de la República es para el PDA una verdadera oportunidad para explicar su proyecto político democrático alternativo y avanzar en su constitución como opción de poder. ¿Cómo? L.S. La Crisis del Congreso, 04.08.
1. Caracterizando la crisis con rigor: ilegitimidad de Congreso y Presidencia.
2. Mostrando que la salida uribista (¿cuál?) no resuelve la crisis.
3. Analizando las diversas opciones que se ofrecen ante la crisis.
4. Guiándose por la idea de que se necesitan distintos niveles de respuesta a la crisis, coyuntural y estructural, construidos en forma sucesiva. Momentos/temas: Congreso, Presidencia, Constituyente…
5. Jugando con iniciativa y audacia: se profundiza crisis de partidos, se modifica esquema de alianzas, surgen nuevos liderazgos.
6.Asumiendo que apertura, aproximación, deliberación y acuerdo son necesarios. Estamos construyendo nuevas mayorías

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